Poker en verano – Por Panchi Morresi

Introducción acelerada para ganarle monedas a la familia.

Nada mejor que agregarle una partida de póker al ocioso verano vacacional.

Si usted, caballero, o usted, señora o señorita, se sienten ya un poco cansados de descansar, o agobiados por el calor de los días de enero, y hartos de consumir películas y libros de novelas o autoayuda, desde acá le aconsejamos organizar un torneíto amistoso de buy in simbólico, o una mesa viva por monedas como antes solía empeñarlas en el juego de la Escoba o el Chín chon, donde casi siempre se llevaba el bote mayor la abuela o tía, curtidas de cotejos similares.

Las ventajas de implementar el Texas Hold’em como método de actividad recreacional en las vacaciones no sólo tienen que ver con el hecho taxativo de entretenerse, sino también, usted ampliará su poder de observación sobre la psicología humana, tendrá contacto permanente con las matemáticas, y por si todo esto fuera poco, expulsará adrenalina como si se tratase de un deporte extremo o una situación límite, con la ventaja de no correr peligro cierto como en las cuestiones nombradas.

Con un mazo de naipes de Póker, y algunas fichas improvisadas (monedas, fósforos, botones, porotos, etc.), sólo tendrá  que echar un vistazo al reglamento básico y comenzar una aventura que irá acrecentando el vértigo sostenidamente durante la evolución de su conocimiento a medida que pasan las manos y descubre (entre otras cosas), por ejemplo: el sentido de la suerte, la magia del engaño, el estilo del contrario, etc.

Si quiere arrancar con cierta ventaja sobre su familia tenga en cuenta algunas cosas:

. En el póker cada uno es como es: Si el tío es un tipo tacaño, y algo egoísta, con seguridad llevará a cabo una estrategia conservadora, por lo que usted tratará de robarle sistemáticamente las ciegas cuando le toquen a él, sin importar las cartas que usted tenga. Y evitará enfrentársele  cuando él sea el que proponga una apuesta.

. Si por el contrario, su primo o hermano, se muestran agresivos e inquietos, capaces de entrar en todas las manos y ya les ha visto seguir un hueco o algún dibujo raro que usted ni siquiera comprende, a ellos deberá jugarles con buenas cartas y posición, apostando con firmeza las conexiones que logre, y así evitarles, o hacerles costar, las calles secundarias donde abundan las sorpresas.

Quizá esta explicación no le sirva de nada a la hora de arrancar a jugar. Seguramente al principio se notará  atado/a y algo miedoso/a por todo lo nuevo que puede ir ocurriendo, pero si por esas casualidades usted desde sus comienzos aprende a hacer esos movimientos como estrategia, y no se contamina con los factores adversos de las patologías de su Tío el conservador, y su primo o hermano maníaco, un día cercano, llegará a estar seguro de su juego y añadirá, ahora sí, partes de lo mejor de éstos contrincantes defectuosos (paciencia y agresividad) que por supuesto también son fundamentales para dejarle a la suerte solamente la razón de ser la que acompaña a un jugador/a ganador/a, y nada más.


Por: Francisco Morresi

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