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Revista N°2: Al Main Event en 60 horas

Sección: HISTORIAS
Titulo: Al Main Event en 60 horas – 2º Parte
Por: Marcelo Betbese

Y finalmente llego el día. A las 11 de la mañana estaba allí, en uno de los salones del Casino Río, el Main Event 2009. Traté de estar lo más calmado posible; habíamos analizado con el “profe” Zubiri la estrategia que tenía que seguir y los dos estábamos de acuerdo en tomar una posición bien tight al principio, no perder detalles de cada jugador, ir estudiándolos y esperar la oportunidad, si es que se daba, de poder doblar el stack.
El stack inicial es 30 mil fichas y las luces van subiendo cada dos horas, eso da margen para jugar bien tranquilo.
Pensé que iba a estar más nervioso al principio, sin embargo no fue así, me sentaron en la mesa 192, asiento 6, del salón Brasilia. Nunca lo olvidaré. En esta clase de torneos tan importantes nadie te regala nada y la mesa que me tocó no era la excepción. Muy sólida, con pocos cruces fuertes; los tres primeros niveles fueros así, cada dos horas tenía un break de 20 minutos.
Ese día constaba de seis niveles; cuando llevaba 12 horas de juego, en el cuarto nivel, recibo A8 en suited de diamantes, en 5 posición: decido pagar un raice de tres ciegas hecho por el chip leader de la mesa, que tenía 70 mil fichas. Yo tenía 26 mil, con cuatro jugadores adentro del pase, el flop muestra J-5-2 con dos diamantes; uno de los jugadores apuesta el 70% del pozo y casi toda la mesa se retira. Igualo y el turn lanzó una K de diamante: era el momento. El habla primero; el pozo era de 4.000 y apuesta 3.000, pienso un rato y subo a 6.000; vuelve a subir y lo pongo all in: paga y enseña color más bajo que el mío. Aumenté mi stack a 54.000.
Antes de que terminara el día, recibo AK ya con ciegas 200-400, realizo un raice de 1.600 y pagan tres, entre ellos el jugador al que le había ganado con el color, que era el más suelto de la mesa. Flop A-5-2, con proyecto color. Con posición de ciega grande, ante el check de toda la mesa, pongo el pozo para tratar de terminar el pase y el único que paga fue con el que tuve el cruce, los demás foldearon (el pozo era de 19 mil fichas). En el turn vuela un 7 que no hace color. El pasa y yo decido achicar el pozo pasando también. El river lanza un 10 formando posible color, me
apuesta 8.000 y yo pago: enseña color con QJ. Siempre me quedó la duda si él hubiese foldeado ante una apuesta mía en el turn, pero analizando su juego suelto, creo que no.
Quedé con 38.000 y terminé el día con 36.000. Al finalizar las jornadas, te dan unas bolsas plásticas para poner tus fichas, llenás los datos y firmas; en ese momento ya te dan la mesa para el día siguiente, que era dentro de dos días.
A pesar de ese último cruce, que me podría haber dejado con 70 u 80 mil, estaba conforme, las sensaciones eran casi todas positivas. En los dos días libres que tuve, seguí jugando en las mesas del Planet Hollywood hasta mi Día 2 en el Main Event, donde me tocó la mesa 177, nuevamente en el salón Brasilia y, otra vez, el asiento 6.
Ya con ciegas con ante, había que mover un poco más las fichas, pero no fue bueno mi comienzo: recibí JJ en el botón y me encontré con QQ muy bien jugadas por mi rival, que escondió la fuerza de su mano hasta el final. Ese cruce me bajó de 36 a 24 mil chips. Después de un par de niveles con luces 500-1000 con antes de 100. Con 17 mil en ciega grande, ante un raice de tres ciegas del botón y un call del jugador que estaba en la ciega chica, me jugué all-in con AJ en suited, intentando llevarme el pozo, que era más de la tercera parte de mi stack. Fold del jugador en la ciega grande, que era el que me preocupaba, y ante mi sorpresa iguala el que estaba en la ciega chica con QQ. No salió el as y me quedé afuera.
Ese camino de vuelta al Planet Hollywood –mi hotel- fue lo más duro que afronté en mi estadía en Las Vegas, pero me dije, luego de reflexionar: “Tengo que mentalizarme otra vez, mirar para adelante, y pensar en positivo”. A las dos horas ya estaba nuevamente jugando en las mesas cash.
A los dos días, el “profe” Zubiri tenía su pasaje de vuelta; a mí me quedaban siete días más. Lamentablemente, nuestras presunciones sobre el hotel eran ciertas y tuvimos que pagar los gastos nosotros. Pudimos hablar con la persona que nos había vendido el paquete y lo único que logramos es que nos prometa que nos iba a devolver el dinero en Buenos Aires.
Al irse el “profe”, y quedar solo, decidí buscar un hotel económico para bajar los gastos diarios. El Imperial Palace era la mejor opción que encontré en Las Vegas, en el boulevard, en el medio de todo, justo enfrente al Caesars Palace. Teniendo la tarjeta de jugador se puede conseguir una habitación para dos personas a 20 dólares diarios de domingo a jueves; los viernes y sábados puede costar 70. Tienen todas las comodidades, aire, televisión, mucho espacio e Internet.
Los siguientes días continuaron a puro poker, empecé a jugar en otros casinos también. Hice amistad con un peruano que vivía en Indianápolis y había ido a Las Vegas para la Serie Mundial. Hacía dos meses que estaba viviendo de las mesas, tenía auto y conocía todos los lugares para jugar. Era su última semana. Todos los días me encontraba con él y hacíamos un rally por varios lugares. La mayoría de los días fueron con saldo positivo, yo tenía pasaje de vuelta para el 17 de julio.
La noche del 15 fui a jugar al MGM, me senté en una mesa de 2-5 U$s y en tres horas gané 1.000 dólares. Fue en ese momento que me puse a pensar en quedarme y tomar el poker como un trabajo, aunque sea un mes más. La cabeza me daba vueltas muy rápido, era una decisión difícil de tomar. Recuerdo que eran las 7 de la mañana y estaba esperando que abra una cafetería para desayunar en el Casino New York, que está ubicado enfrente al MGM. Decidí llamar al “profe” y a otro amigo a Buenos Aires para que me aconsejen. Hacía 17 días que estaba en Las Vegas y en las mesas cash llevaba ganados 6.400 dólares, pero estaba 3.600 abajo de los 10 mil que había gastado para el Main Event. La teoría indicaba que si seguía acumulando horas de juego la ganancia crecería.
En tantas horas que había jugado -unas 300 hasta ese momento- el factor suerte estaba descartado, era evidente que las victorias no eran casualidad.
Yo mismo creía en mi buen nivel, cuando me sentaba en una mesa me sentía ganador, tenía buena lectura de las manos, identificaba a los pescados en cuanto se sentaban y sabía largar manos que me podían traer problemas.
Al hablar con mis amigos por teléfono, los dos me dijeron lo mismo, que le dé para adelante, que no desaproveche la oportunidad, que ya estaba en baile y que esto era mejor que ir a trabajar a Europa de cualquier cosa como ya había hecho en otros años.
Desayuné y me fui al aeropuerto a cambiar el pasaje. Pagué los 150 dólares de multa y elegí como nueva fecha de vuelta el 24 de agosto. Casi 40 días por delante: la adrenalina me volvió al instante al ver la nueva fecha en mi boleto, pero sabía que iba a ser duro y que debía ser lo más profesional posible.
Comencé a sacar la estadía del hotel por semana, pero lo dejaba el viernes al medio día y volvía el domingo temprano, para ahorrarme los dos días más caros. Los llamaba maratón de poker, al principio los llevaba bien, después se me hicieron interminables. Para esas sesiones, dejaba el hotel al mediodía del viernes, dejaba el bolso en un guardador gratuito que hay al lado de la recepción y me iba caminando hasta el Planet Hollywood, unos 400 metros, bajo un sol que derrite. Allí pedía un ticket con mi tarjeta de jugador y almorzaba gratis. Jugaba las mesas hasta cerca de las 19 y me cruzaba al Caesars Palace a jugar un torneo en ese horario, con buy-in de 165 dólares, del que participaban entre 60 a 90 jugadores con ciegas cada 20 minutos. Si llegaba a instancias finales, ya pasada la medianoche, volvía al Planet y con otro ticket cenaba gratis. Luego, jugaba mesas cash hasta el mediodía y a las 14 de volvía al Caesars al torneo grande de 265 dólares de inscripción, con luces subiendo cada 40 minutos y stack de 15 mil fichas. Todo esto terminaba a la madrugada y para rematar me hacía una pasada por las mesas del Bellagio, que a veces se ponían interesantes. A las 8 de la mañana ya me volvía al Imperial Palace a rentar una habitación y a disfrutar de mi merecido descanso.
En una de estas maratones, el sábado 1 de agosto, quedé en el sexto lugar en el Caesars Palace y cobré 1.350 dólares. El nivel de los torneos allí era realmente malo, muchos jugadores no tienen idea de teoría para jugar torneos, ni hablar de los cálculos que hay que hacer en determinados momentos para decidir un call o fold. También noté un porcentaje importante de mujeres jugándolos.
El Caesars, en general, me dio muchas satisfacciones. Fue el lugar que gané la mano más grande de mi vida, el lunes 27 de julio. Ese día estaba un poco bajoneado porque la noche anterior había perdido 700 dólares en el Planet. Me senté en una mesa 2-5 u$s, era violenta, en todos las manos se juntaban pozos importantes. Además, no hay límite máximo en este tipo de mesas, podés sentarte con lo que quieras y yo entré con 800, cuando la mayoría tenía más en sus stacks. Viendo cómo era la mesa, me propuse dos horas de solidez y analizar cómo jugaban. Tuve un cruce que me generó 400 sin tener que llegar a mostrar mis cartas, eso me colocó con un stack de casi 1200 dólares. Entonces recibo AK en el botón, el jugador en la quinta posición hace una subida de 40 dólares, pago y el que estaba en la ciega grande también iguala: pozo de 120 u$s. El flop muestra A-9-2 sin peligro de color. El que había subido, un jugador muy agresivo de unos 60 años, cuando entraba era difícil que largase la mano y mete 100 dólares.
Pienso y decido pagar solo hasta ahí, a pesar de que tenía el riesgo del jugador en la ciega grande, pero no quería echar al que había abierto el juego, si estaba con par alto en mano. Por suerte la luz grande foldea y quedamos mano a mano con un pozo 320 dólares. Sale un 6. Empuja con 300 dólares, me tomo un momento para pensar: “¿Puedo tener tanta mala suerte que tenga 99 o A6?”. El A6 lo descarté, porque si bien era un jugador agresivo no entraba con cualquier cosa, y el 99 podía ser por los 40 pre flop, pero la continuación había sido demasiado fuerte como para alguien que no quiere que se vayan de la mano. Llegué a la conclusión de que estaba casi seguro que tenía mejor mano: le leí que cargaba con AQ, KK, QQ, AJ o A10. Decido pagar, esperando que no vuele Q, K o J, en un pozo que ascendía a 920 dólares. El river trae un 4 y yo ya tenía decidido mi próximo movimiento. Si él hacía check, yo haría lo mismo; y si apostaba, le pagaba lo que sea. Lo que no esperaba fue que dijese all-in. Mi respuesta fue call instantáneo, de 850 u$s, conformando un pozo total 2.620 U$s. Lo miré y estaba blanco. Dio vuelta KQ, era bluff total.
Recibí las felicitaciones de toda la mesa y los insultos del perdedor, que tomó las pocas fichas que le quedaban y se retiró de la sala. Fue una noche gloriosa. Tranquilo, jugué un rato más y terminé esa jornada en un horario poco acostumbrado, con la ganancia de varios días.
Para el 6 de agosto estaba en los 8.580 dólares de ganancia, pero no lograba llegar a los 10 mil, que eran mi objetivo desde que había cambiado el pasaje. Conseguí llegar a los 9.500, pero un par de derrotas me dejaron con mil dólares menos.
El 7 de julio comenzaba una serie de 14 torneos con big stack en el Hard Rock. La estrategia estaba clara: me anoté en el primero, con una inscripción 350 dólares y un stack 15 mil fichas con aumento de ciegas cada 40 minutos.

A esa altura estaba satisfecho. Había llegado a Las Vegas con casi 12.000 dólares y me di el lujo de jugar el Main Event -10 mil de entrada– y todavía no sabía lo que el destino me tenía reservado. En el próximo número les contaré la tercera y última parte de esta increíble historia. Sólo puedo agradecerles por revivirla conmigo. Y sean pacientes, porque lo mejor está por llegar.

Marcelo Betbese 2012

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Fernando Gatto

Content Planner & Community Manager - LATAM. Con más de 20 años informando sobre todo lo que pasa en el mundo del Poker en español. Desde 2004 trabajando con programas de afiliados de Poker y monederos electrónicos. Desde 2008 presente en SAGSE y participando en EG PowerLatam - Desde 2009 cubriendo en vivo la WSOP - Serie Mundial de Poker en Las Vegas - 2009/2010 CEO y Director de la Revista Pokerlogia - 2011 Colaborador en la Revista CardPlayer - Desde 2009 hasta hoy CEO de Pokerlogia.com - Desde 2019 hasta hoy creando contenidos y manejando las Redes Sociales de 888Poker para LATAM.

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