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Columna NicoBet: Introducción e inicios (1)

Comenzando con la primera entrega de esta columna,  haré una breve introducción explicando de que se tratará.

Mi nombre es Nicolás Betbesé, estudiante de contabilidad en la Universidad de Buenos Aires, vivo en Almagro, Capital Federal, tengo 18 años y mi actual ocupación además de ser director de contenidos de Pokerlogia.com, es ser jugador semi-profesional de póker.

Mi incursión en esta disciplina se remonta hace ya 6 años cuando mi padre (Marcelo Stones) comenzó su carrera como profesional, y fue él quien me enseñó todo lo que sé acerca del poker y me muestra día a día el camino tanto en los paños como en la vida.

En un principio comencé a jugar online, torneos menores  luego de las sesiones maratónicas de mi padre las cual yo observaba con suma atención ya que de por sí me sentía atraído al verlo jugar.

Luego tuve mi primer roce con el juego en vivo en el Casino Trilenium de Tigre, convencí a mi padre de que me lleve. Obviamente no disponía del dinero suficiente para jugar, pero entre los dos convenimos un arreglo en el cual él ponía el dinero para que juegue ese día.

Crucé la puerta del casino e ingresé por primera vez a ese lugar. El ruido de las máquinas, el humo, el ambiente. Lo sentí todo un tanto extraño, ajeno a cualquier lugar al que haya concurrido antes, pero por alguna razón sentí que iba a visitarlo muchas veces más. Una vez adentro traté de tomarlo con calma pero los nervios por dentro podían más. Por suerte pude manejarlo y me enfoqué en lo que realmente importa, tomar las mejores decisiones en la mesa.

El resultado de mi primera sesión fue una victoria rotunda, ganando AR$3550.

Luego de esa noche tuve una charla con mi papá en la cual obviamente me dejó en claro que no siempre es color de rosa.

Ya al finalizar mis estudios secundarios en la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, tenía que definir qué rumbo iba a tomar mi vida de ahí en más. Comencé a trabajar en un estudio contable, sin muchas aspiraciones de que mi vida fuese para el lado que yo buscaba, el póker.

Con mi padre en Las Vegas jugando la Serie Mundial, ese año 2011, más precisamente en agosto, con el dinero que junté de dos meses de sueldo de arduo trabajo en el estudio contable, decidí destinarlo íntegramente a intentar armar un bankroll.

La segunda sesión de mi vida fue el 6 de agosto de 2011, en las mesas de 5-10 del Casino de Puerto Madero, obteniendo una victoria de AR$1.800, y de allí en más no paré.

El día de hoy me encuentro jugando íntegramente live, predominantemente en el casino Trilenium, mesas de AR$10-20; aproximadamente 110 horas mensuales tratando de ser lo más profesional posible y buscando aprender más día a día.

En esta columna trataré de realizar una crónica semanal con un seguimiento cercano de mi rendimiento en las mesas, dejando algunas manos o detalles de color para compartir y debatir.
Para comenzar hablando de mi rendimiento, el mes de mayo, al comenzar la última semana del mismo me encontraba amplio ganador en la suma global mensual, superando los AR$13.000 de ganancia en muy pocas horas de juego, sin embargo la mala racha no se hizo esperar. Fueron 4 sesiones devastadoras en las cuales, revisando globalmente las decisiones tomadas, había muy poco para reprocharme, los errores que se pudieron divisar fueron mínimos aunque los resultados fueron claros, cerré el mes ganando AR$4.500, que si bien no es una mala cifra no es el número que busco ni el que estaba consiguiendo hasta este momento.

La idea era tal vez que con el mes finalizado la mala racha podría desaparecer con él, sin embargo esto no fue lo que ocurrió. Habiendo jugado 3 sesiones solamente la primera semana de junio me veía perdiendo AR$8.000. Un mal comienzo podría decirse.

Había que parar la pelota y analizar.

Traté de alejarme del póker aunque sea unos días, enfocar mi cabeza en otras cosas, familia, amigos, etc., todo lo que no tenga que ver con naipes ni fichas ni nada por el estilo.

El pasado viernes decidí que era momento de volver, considerando que haciendo las cosas bien no hay mala racha que alcance para continuar esta senda de derrotas al hilo y también que los fines de semana son los días de mayor concentración de dinero fácil en los casinos por el gran caudal de jugadores recreativos.

El destino era el Casino de Puerto Madero para dejar descansar los aires del Tigre.

Me dispuse a jugar 9 horas ese día. Tuve movimiento en la mesa, al principio de la sesión pude ganar un flip de AR$1.500 con mis QQ que resistieron ante el AK del rival y sentí como los ánimos cambiaban y por lo menos en esa las cartas que no tenían que volar, no volaron.

Finalicé esa sesión AR$4.300 arriba con una sensación de alivio, pero sabiendo que todavía faltaba, que con esto no alcanzaba, que había que seguir.

Al día siguiente luego de una noche de sueño reparadora me dispuse a concurrir nuevamente a las mesas de Madero y pude salir airoso nuevamente con otra victoria resonante de AR$4.600 gran parte de los cuales pude ganar gracias a la siguiente mano que tiene un detalle muy interesante:

Recibo AA en cut off con la mano de limp.

Analizando, era una mesa muy movida y rara vez los flops se veían de $20, y el jugador a mi izquierda que tenía el botón, poseía la característica de ser un jugador híper agresivo.

Decido arriesgar y hacer sólo limp, $20.

Veo a mi compañero de banco comenzar a apilar fichas para hacer un raise. $150.

4 calls y es mi turno de hablar.

La acción es raise, de eso no hay dudas, solamente la duda es cuánto.

Dispongo de un stack de $2.300, así que decido que si juego mano a mano cualquier suma de más de $500 representaría una suma suficiente para considerarme comprometido con el pozo dada toda la plata muerta de los callers del raise original.

Aumento a $515.

El botón paga, y luego de 3 folds, sorpresivamente el jugador de mi derecha, quien había limpeado y sólo pagado la subida de $150, decide pagar los $515.

Pote $2010

Flop Q64, ideal.

El jugador de mi derecha, check. Decido hacer una continuación de un tercio de pozo, $700, para obligar a pagar al que tenga la Q, y considero que el jugador de mi izquierda si tiene un par medio puede pensar que tengo AK y jugarse la parada ahí. Fold del botón, sin embargo el jugador de mi derecha que parecía que iba a pagar cualquier cosa que apueste, decide pagar.

Pote $3410.

Turn J.

No es una carta que me desagrade, sin embargo volara lo que volara yo ya no tenía fold.

Me da check.

Me juego por su resto de $800, el cual después de unos segundos de duda decide pagar.

Pote $5010

Hora de ver las cartas, recordemos el board; Q64 J.

Yo muestro mis ases, y el personaje me muestra su 53 off con el cual pagó $515 pre flop para buscar un milagro, y encontró un proyecto sumamente interesante del cual no se pudo escapar.

Por suerte pude esquivar sus 8 salidas en quinta y el 4 de trébol me dio el pozo.

El día domingo también me dispuse a jugar en Madero, cerrando una sesión también victoriosa por $1.500, posteriormente a la cual decidí jugar una hora online, más precisamente cash heads up, hora en la cual pude encontrarme con un canadiense dispuesto a perder su dinero que contribuyó a la causa dejándome 700 dólares, redondeando un excelente fin de semana.

Nico “magocapria27” Betbesé

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